Hombre se entera que tiene un balazo en la cabeza 5 años luego de recibir el disparo

Los 33 mineros chilenos que están atrapados desde hace 22 días en un yacimiento del norte del país saludaron a sus familiares en un video de 27 minutos de duración, en el que se observan con buen ánimo e incluso bromeando.
Santiago, 27 Ago (Notimex).- La grabación, que fue difundida este viernes en forma completa por la televisión, fue realizada por los propios trabajadores al interior de la mina San José, donde están atrapados desde el pasado 5 de agosto a unos 700 metros de profundidad tras un derrumbe.
En las imágenes, captadas por una cámara de televisión de alta definición, se les ve delgados, demacrados y con la barba muy crecida, a excepción quizás del boliviano Carlos Mamani Solís, de 24 años, quien es lampiño.
La grabación estuvo a cargo del improvisado camarógrafo Florencio Avalos Silva, de 31 años, en tanto que como conductor ofició Mario Sepúlveda, conocido como “El Terry”, quien fue el encargado de hacer una especie de tour por el lugar que habitan los mineros bajo tierra.
El video revela el clima interno que se vive en las profundidades del yacimiento, incluido el paso del buen humor a una cierta angustia, mientras en el recorrido se muestra el “casino” donde se reúnen, conversan, oran y juegan

Martín había sido secuestrado por miembros de este cartel de narcotraficantes y permanecía junto con otros 100 centroamericanos en una casa de seguridad de Tierra Blanca, Veracruz.
Y las dos víctimas, jóvenes de El Salvador, no quisieron entregar el número telefónico de sus familias, a quienes los secuestradores pretendían extorsionar.
Entonces, recuerda Martín, los plagiarios reunieron a los indocumentados y, frente a ellos, asesinaron a los salvadoreños.
“Les dieron de golpes en la cabeza hasta matarlos. A puro golpe. Dijeron que era un mensaje a todos los migrantes para que obedecieran”, le cuenta a BBC Mundo.
Martín salvó la vida porque su familia pagó US$1.000 como rescate, pero ahora se siente más solo que antes de su dramática experiencia.
“No me puedo comunicar a Guatemala, llamo y llamo y no contestan. Pienso que ya me hacen por muerto”.
Y el miedo que sintió durante su secuestro volvió ahora con más fuerza, después que 72 inmigrantes aparecieron asesinados en Tamaulipas, aparentemente a manos de un grupo vinculado a Los Zetas.
Golpes y abusos
Historias como la de Martín se repiten con frecuencia en México, por donde cada año cruzan más de 100.000 inmigrantes indocumentados en camino a Estados Unidos.
La mayoría son víctimas de abusos, golpes, detenciones arbitrarias y extorsión, según han documentado organizaciones civiles.
Y en los últimos años se ha registrado un creciente número de secuestros cometidos por bandas de la delincuencia organizada, algunas ligadas a carteles de la droga.
Entre octubre de 2008 y febrero de 2009 la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) documentó más de 10.000 plagios.
El gubernamental Instituto Nacional de Migración cuestionó la cifra, pero lo cierto es que, hasta ahora, es el único dato sobre secuestro de migrantes.
Secuestro
En la investigación de la CNDH abundan los testimonios de torturas, vejaciones y asesinatos, como los que presenció Martín desde que cruzó la frontera mexicana, el primer día de agosto.
El grupo de indocumentados con quienes viajaba llegó a bordo de un tren carguero a la comunidad de Medias Aguas, en Veracruz, en el oriente del país.
“Estábamos descansando cuando aparecieron personas con cuchillos y pistolas. Nos obligaron a quitarnos la ropa pero a dos que se resistieron los mataron allí mismo”.
Al día siguiente, en Tierra Blanca, la historia se repitió.
“Por la madrugada llegaron personas con rifles y nos subieron a una camioneta verde. A los que corrieron les dispararon en la cabeza”.
En el vehículo, los inmigrantes fueron llevados a una casa de seguridad de tres niveles, donde ya había varias decenas de centroamericanos.
Hambre y golpes
Martín permaneció secuestrado tres días. En ese tiempo sólo comió dos tortillas con un poco de agua.
Pero no sintió hambre, dice, angustiado por el asesinato a golpes de los dos salvadoreños. “Eran jóvenes, como de 18 o 19 años”.
Durante el cautiverio, Los Zetas golpearon con tablas a varios migrantes; a otros los separaron del grupo y no se supo más de ellos.
Cuando a Martín lo dejaron libre siguió su viaje en tren hasta Saltillo, Coahuila, en el norte del país, donde permanecía en el albergue Belén, Posada del Migrante. Allí lo contactó BBC Mundo.
Sigue con el plan de viajar a Estados Unidos, aunque primero quiere conseguir algo de dinero en la cosecha de manzanas en Chihuahua. A Tamaulipas, donde ocurrió la masacre de inmigrantes, no quiere acercarse.
“Los Zetas te matan si no les pagas o trabajas para ellos. Es muy malo lo que está sucediendo en México”, concluyó.

Las autoridades de Bangkok emplearon hoy una grúa y derribaron dos paredes para poder sacar de su casa y llevar al hospital a una mujer tailandesa de más de 600 libras que necesitaba una cura urgente por un tumor en la pierna.
La tailandesa, identificada por la televisión como Amnuayporn Thongprapai, de 40 años, indicó que llevaba tres años sin salir de casa debido a su volumen, que sólo le permite andar lo suficiente para poder ir por su propio pie de la habitación al cuarto de baño.
La mujer confía en sus dos hijos adoptivos para el resto de las tareas, así como el negocio de lavado de ropa que regenta en el pequeño apartamento en el segundo piso de un edificio.
Los empleados municipales la sacaron de su casa al pasillo y de allí a una vivienda vacía donde tuvieron que derribar paredes para salir a la calle.
En el Bangkok Central Hospital será tratada del tumor en la pierna y de obesidad mórbida.
Mientras dura el tratamiento, la mujer, que expresó su deseo de poder ir la playa a jugar con el mar, confío el cuidado de sus dos hijos a sus vecinos.
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